Por Oscar Martínez Bruna, Latin American editor

ANTOFAGASTA, Chile— El 9 de Septiembre del 2018 sin lugar a dudas marcará uno de los hitos más importantes en la historia de la minería en Chile. Ese día, se escuchó la última tronadura en el nivel más profundo de la mina de cobre a rajo abierto más grande del mundo. La mina de Chuquicamata, de propiedad de la empresa estatal chilena Codelco, está celebrando 103 años como un estandarte de la minería cuprífera en Chile y como una de los principales productoras de cobre del mundo, y está preparándose para su transición a mina subterránea. La idea es transformar a “Chuqui” en una “supermina” subterránea tecnológicamente avanzada que usará el proceso de hundimiento por bloques y extenderá la vida útil de la mina en al menos 40 años.

En sus orígenes, el nortino mineral de Chuquicamata fue explotado por los pueblos indígenas de la zona, los indios “Chucos”, quienes fueron los primeros en descubrir las propiedades del cobre y lo trabajaban para confeccionar herramientas y armas. De ellos proviene el nombre Chuquicamata, cuyo significado es “límite de la tierra de los Chucos” y también “Punta de Lanza”. Luego de pertenecer a las mineras norteamericanas “Chile Exploration Company” y “Anaconda Copper Mining Co.”, en 1969 el Estado de Chile adquirió el 51 por ciento de las acciones y, tras la nacionalización del cobre, en julio de 1971, Chuquicamata pasó a ser 100% chilena. El 1 de abril de 1976, se creó la Corporación del Cobre, Codelco, la más grande e importante empresa estatal de toda la historia de Chile, base de su economía, y Chuquicamata pasó a ser parte integrante de ella.

El año pasado, Chuquicamata produjo 330.000 toneladas de cobre, a aparte del total de 1.734 millones producidas por el resto de las faenas de Codelco. La empresa ha proyectado que la producción anual de la mina, luego de su transición de rajo abierto a subterránea, será de 320.000 toneladas de cobre fino y 15.000 toneladas de molibdeno.

Es necesario aclarar, sin embargo, que esta “Última Tronadura” tiene un carácter más bien ceremonial puesto que la extracción en el rajo abierto de 1.100 metros continuará, pero sólo hasta la así llamada “Fase 49”, y las tronaduras irán disminuyendo en frecuencia y en cantidad de energía liberada hasta mediados del 2020. El plan de Codelco es iniciar las operaciones subterráneas en Julio de 2019, pero esta nueva fase se iniciará con un proceso mixto de extracción.

 

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