“La minería puede ser una salida para Esquel, como el turismo, la agricultura y la ganadería”, dijo Bustos / Representantes de la multinacional Yamana Gold Inc. hicieron pública la intención de reflotar el proyecto minero en el Cordón Esquel bajo la denominación “Proyecto Suyai”. Sería a través de galerías subterráneas, siempre y cuando se revierta el rechazo generalizado que desde el 2003 a esta parte viene manifestando la población a la actividad extractiva. El gerente de relaciones comunitarias en Esquel, Ricardo Bustos, explicó que en la búsqueda de la licencia social desde hace dos años vienen trabajando en la ciudad, realizando entrevistas personalizadas y charlas de las que hasta ahora participó cerca de un millar de vecinos.

“Yamana es una empresa internacional con capitales diversos que se sustenta con el aporte de sus accionistas y es una de las más importantes empresas en producción de oro, con minas en funcionamiento en prácticamente todo el mundo. Tiene minas en Canadá, Estados Unidos, México, Brasil, Chile y en Argentina”, manifestó el representante local.
En diálogo con Canal 4 de Esquel advirtió que Yamana Gold en Argentina funciona bajo la denominación de Minas Argentinas SA, “tiene en actividad una mina que está en Gualcamayo, en San Juan, a la que algunos califican de “mina boutique”, comenzó como cielo abierto y ahora está entrando en una etapa en la que va a operar con galerías subterráneas. Por otra parte, Minas Argentinas tiene un proyecto de prospección en Paso del Sapo, provincia del Chubut, a 200 kilómetros de Esquel. Es una empresa que se especializa en buscar oro y en Paso del Sapo está buscando oro pero en una etapa muy embrionaria, recién empieza desde el punto de vista geológico. Desde el punto de vista de lo comunitario, habiendo aprendido de los errores del pasado, de otras empresas como Meridian. Y no nos olvidemos que Yamana Gold compró a Meridian Gold, con todas las operaciones, inclusive compra Meridican con este regalo chino que fue el proyecto Esquel”.

Más allá de la intención de extraer el oro del Cordón Esquel, Bustos reconoció que “hoy por hoy hay grandes impedimentos y uno es la ley que prohíbe la explotación, no la exploración. En Esquel hoy no se puede hacer nada, sólo se puede hablar. La comunidad de Esquel fue muy clara cuando votó, no quiso ese proyecto con utilización de cianuros, y creo que Yamana y Minas Argentinas tomaron debida nota de eso”.

Sobre la licencia social que requiere la empresa en parte para poder avanzar con la explotación, señaló que “todo depende del proceso de diálogo que se de con la comunidad y nosotros estamos trabajando. No son reuniones clandestinas, nos reunimos a diario y estamos escuchando a la gente. Mostramos como funciona Gualcamayo. Vemos que primero la gente tiene miedo porque no tiene cultura minera y porque en su momento no se le informó debidamente y no le cerraba el proyecto. Pero la minería puede ser una salida para Esquel, como el turismo, la agricultura y la ganadería”.

Subrayó además, que “cuando Minas Argentinas decide ir a trabajar a Paso del Sapo lo primero que hizo fue contratar personas de Esquel y de Paso del Sapo. Tenemos 10 empleado directos más veintipico de proveedores indirectos en Paso del Sapo donde nos han exigido que cuidemos el río y no hay otra alternativa”.

Proyecto Suyai
El gerente de relaciones comunitarias aclaró por otra parte que en ningún momento se intentó cambiar el nombre a esta localidad. “El grupo de vecinos en contra de la minería denunció que la empresa estaba intentando cambiarle el nombre al pueblo. Pero las sierras de Suyai no existen, existen las sierras de Esquel o el Cordón Esquel, donde hay un proyecto parado por ley que fue rebautizado por la empresa. La empresa lo rebautizó porque el desquite le suena mal a cualquiera, incluso participé del proyecto de buscarle un nombre más acorde a la filosofía de la empresa”.
Agrego que “Minas Argentinas cuando leyó el abrumador no de la gente empezó a buscar las razones. Hay diferentes no, no porque los maltrataron, porque les prometieron trabajo, hubieron 11 mil no por distintas razones, porque temían que subieran los alquileres como ocurrió. Hoy estamos relevando porque la gente le dijo que no. Tenemos relativamente mapeado las razones porque la gente dijo que no, porque venimos desde hace dos años trabajando en la consulta con la gente, charlando. Se habló de que la empresa hacía reuniones clandestinas pero no es así, hacemos reuniones en las casas donde nos dejan. Nosotros pensamos poner en marcha en algún momento el proyecto Suyai que esta en el Cordón Esquel, pero nadie pretendió cambiarle el nombre la ciudad”.

Asimismo, hizo hincapié en que se necesita “tolerancia” para poder llevar adelante la presentación formal, “tolerancia para entender que si uno tiene una posición tomada por algo será, excepto que sea un fanático. Yo estoy por el sí, trabajo para una empresa minera que quiere desarrollar un proyecto pero no a cualquier precio. No votaría ni impulsaría un proyecto a cualquier precio. Para que haya una audiencia tiene que haber tolerancia”. Y recordó que meses atrás se levantaron las jornadas de producción que incluían a la minería entre los ejes de discusión.

En este sentido opinó que “el plebiscito no resolvió el conflicto, el conflicto sigue latente; si dijimos no tenemos que considerar que el no del 2003 no resuelve los problemas que tiene la ciudad de Esquel: Todos los días a la salida de mi trabajo recibo currículums de la gente que quiere tener un trabajo. Pero no se trata solo de trabajo, hay que generar trabajo, hay que generar capital social, hay que pensar que va a pasar después de que la mina cierre”.

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