El secretario de Minería de la Nación Argentina, Jorge Mayoral, afirmó que la actividad minera “llegó al país para quedarse” y defendió a las empresas del sector porque, según aseguró, sus inversiones “mejoran la vida de los pobladores” de las zonas cercanas a los yacimientos.

“Los datos nos demuestran con orgullo que se trata de una verdadera herramienta para el desarrollo. La minería ha llegado a nuestro país para quedarse”, dijo el funcionario en el cierre de la novena edición de la Convención Internacional sobre Oportunidades de Negocios en Exploración, Geología y Minería “Argentina Mining 2012″, en Salta.
El encuentro contó con la participación de dos de los diez gobernadores que conforman la Organización Federal de Estados Mineros (Ofemi), el mandatario salteño Juan Manuel Urtubey y su par de San Juan, José Luis Gioja.
Ante los gobernadores, fervientes defensores de la actividad minera en sus provincias, Mayoral destacó el “impacto de favorable” de la minería en la economía interna y trasladó “confianza” a las empresas multinacionales que operan diversos yacimientos en todo el país. “Salta recibirá en los próximos dos años inversiones que rondan los 5.000 millones de dólares. Ese dinero se transformará en nuevos empleos e infraestructura que mejorará la calidad de vida de los pobladores de la zona, donde miles pasarán de subsistir con una economía informal a tener un trabajo en blanco”, dijo Mayoral.

“Podríamos citar una cantidad importantísima de proyectos de litio que ponen a Salta como uno de los actores más dinámicos de esa economía en el mundo”, destacó el enviado del Gobierno nacional al evento prominero.
Y en ese sentido, agregó: “Eso es lo que está pasando en la Argentina y no lo que plantean algunos que auguran escenarios apocalípticos. Los datos nos demuestran con orgullo que la minería ha llegado para quedarse en nuestro país”.
Por su parte, Gioja fustigó a los movimientos ambientalistas y a la prensa que cuestionan la actividad minera a cielo abierto por una presunta contaminación del suelo, el aire y el agua.

“Desde cómodos sillones en la Capital Federal, donde se acumulan los cables de cobre, los anillos de oro y plata, las computadoras y teléfonos con baterías de litio, no quieren decir lo tenemos que hacer los que vivimos a 1.200 kilómetros de distancia”, se quejó Gioja.

Y en ese sentido, sostuvo: “En las montañas, que ocupan el 80 por ciento de San Juan, no puedo poner soja. Mi soja es la minería. No me pueden decir que no la puedo usar, porque nos sentimos con la obligación de darle todas las herramientas para el desarrollo a nuestros pueblos”.

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