Estudio de Peru Top Publications revela que existen 17 proyectos aprobados que deberían salir en los próximos meses. Eva Arias, presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), afirma que las medidas dadas por el Ejecutivo destrabarán el portafolio de proyectos, que alcanza los US$ 56.500 millones.

Desde las primeras crónicas del siglo XV –narradas por los españoles Gonzalo Fernández de Oviedo, Francisco López de Gomara, José de Acosta y Porres, Pedro Sánchez de La Hoz y Marcos Jiménez de La Espada–, hasta el último reporte del Departamento de Estudios Geológicos de Estados Unidos (U.S. Geological Survey) de 2012, está claro que el Perú, donde yace una de las reservas más importantes de metales en el mundo, posee la capacidad para convertirse en una potencia global en minería. Además de ser el sexto país más atractivo para las empresas exploradoras, conocidas en el sector como ‘juniors’, cuya inversión alcanzó el 2012 los US$ 1.025 millones, el Perú ocupa el octavo lugar en el ranking global en inversión minera, que al final del 2013 sumará la cifra récord de US$ 9.920 millones, 15% más que el año pasado.

Según Magaly Arellano, investigadora principal de Peru Top Publications, que acaba de editar el libro Proyectos y prospectos mineros 2013-2016, hay un portafolio de 54 proyectos por US$ 56.540 millones hasta el 2020. De esta cartera, 17 poseen Estudios de Impacto Ambiental (EIA) aprobados, por US$ 22.580 millones, que podrían ejecutarse en el periodo 2013-2016. En cobre, el más importante es Toromocho, de Chinalco, cuya inversión será US$ 1.520 millones más al  cálculo inicial, hasta alcanzar los US$ 4.820 millones.

Con Toromocho, el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, estima que el Perú estaría a un 50% de alcanzar la producción chilena, escalando hasta el segundo lugar en producción del metal rojo, por encima de China, recuperando el lugar que ocupó el país desde 1999. Le siguen Cuajone (US$ 300 millones), Toquepala (US$ 640 millones), Constancia (US$ 1.546 millones), Las Bambas (US$ 5.200 millones), Mina Justa (US$ 745 millones), Cerro Verde (US$ 4.400 millones) y Quellaveco (US$ 3.300 millones), proyecto en manos de Anglo American, que podría tener luz verde en agosto.

En esta lista de 17 proyectos, destacan en plata Inmaculada (US$ 370 millones), Alpamarca (US$ 120 millones) y Óxidos AG (US$ 140 millones). En hierro están Marcona (US$ 1.200 millones), en zinc Colquijirca (US$ 305 millones) y Santander (US$ 73 millones), y en fosfatos Bayóvar (US$ 520 millones).

Para Arellano, estos proyectos no se ejecutaron hasta la fecha debido a la falta de liderazgo de la administración Humala, cuya política para reducir la conflictividad aún no alcanza los objetivos trazados. Por ese motivo, hasta el 2012, el Perú cayó en los rankings más importantes en competitividad minera. En el índice Fraser el Perú cayó del puesto 27 al 58 en solo cinco años. En el reporte de Behre Dolbear, el Perú ha retrocedido tres puntos desde 2010, facilitando el ascenso de Colombia. No obstante, según Eva Arias, presidenta de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), las medidas lanzadas por el Ejecutivo revelan un interés genuino por revertir este escenario.

“El presidente Humala no ha expresado que está a favor de la gran inversión minera. Nosotros le hemos dicho que nos preocupan dos cosas: la ‘permisología’, así como los conflictos sociales. Si el gobierno logra enfrentar con éxito estos dos factores, tal como se ha comprometido, el Perú no solo podría sumar una cartera por encima de los US$ 100 mil millones, sino recuperar posiciones en los índices de competitividad”, afirma Arias con optimismo.

En un escenario global en el que los precios de los metales caen, arrastrando hasta el fondo la exportación de minerales, Arellano cree que el Ejecutivo debe concentrar su mira en sacar adelante los proyectos más avanzados, para compensar la caída en la canasta exportadora. Pero no será fácil.

Según Alberto Benavides de la Quintana, ex presidente de Buenaventura, con más de sesenta años en el sector, sacar adelante los proyectos mineros nunca ha sido fácil en el Perú. Para Benavides, el siglo pasado, los años con más actividad han sido solo dos. En 1950, el año en el que se aprobó el Código de Minería, cuyo texto lo preparó el ingeniero Mario Samamé Boggio. Este facilitó el ingreso de empresas como Southern Copper Corporation, Cerro de Pasco Corporation y Marcona Mining Company. Más tarde, en 1993, en el que la nueva Constitución posibilitó la ejecución de depósitos como Yanacocha, así como el hallazgo de Conga.

Proyectos de clase mundial, como Antamina, existen desde el siglo XVIII, pero pasaron siglos para que entraran en operación.

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