El proceso de transformación del mineral de hierro en commodity trajo aparejados fuertes aumentos en los costos de las siderúrgicas. El ajuste trimestral de precios llevó al principal insumo a trepar un 80% en 2010, muy por encima del costo promedio del acero que subió, en igual periodo, un 20%.

El mineral de hierro posee una oferta muy concentrada a nivel mundial, con pocas empresas líderes que centralizan los principales yacimientos y abastecen a las principales acerías, menos concentradas. En Argentina, la principal proveedora es la gigante minera Vale, que exporta desde Brasil hacia nuestro país, demandando una proporción creciente de divisas en tanto la demanda local crece. La empresa anunció que planea incrementar un 20% el precio en el segundo trimestre del año.

Argentina cuenta con un yacimiento de Mineral de Hierro en Sierra Grande (Río Negro), que originalmente fue explotada por una empresa estatal (Hipasam). En la década de los ’90, sin embargo, la mina fue puesta fuera de funcionamiento, hasta la década siguiente, en que fue adquirida por una corporación estatal china. Actualmente, dicha mina se encuentra en funcionamiento, y su producción se destina, principalmente en forma de pellets, al país oriental debido a que la calidad del mineral local no es apta para utilizarse como insumo por la siderurgia local.

En el último año se demandaron casi 6 millones de toneladas de hierro desde Brasil a un precio promedio de u$s 139 por tonelada, lo cual implicó un influjo de divisas récord de u$s 834 millones. Para contextualizar la magnitud del incremento, si comparamos con 2007, año en el que se importaron cantidades similares pero a un precio promedio inferior, de u$s 84 por tonelada, vemos que la cantidad de divisas utilizadas en el hierro fue de u$s 475 millones. Esto implicó un aumento del costo en términos de balanza comercial de más del 75% en 3 años, producto del incremento del costo de importación.

El impacto sobre las productoras locales de acero para la construcción, el sector automotriz o el sector petrolero, adquiere gran importancia. Las dificultades para trasladar hacia adelante el costo creciente del hierro implican un menor margen para las empresas al mismo tiempo que un mayor costo del acero impacta sobre los bienes finales y los costos industriales. Adicionalmente, la demanda no ha operado hasta ahora con un dinamismo que permita absorber una oferta creciente con precios que sigan el ritmo de crecimiento que se evidenció en el mineral de hierro. Cabe destacar que el mercado opera con un cierto “retraso” a la hora de cargar el mayor costo sobre los productos acabados, ya que se suele operar con vínculos de mediano plazo, institucionalizados en contratos entre demandantes y oferentes.

Como se desprende de las proyecciones de crecimiento local así como de Estados Unidos y Latinoamérica para 2011, la demanda seguirá traccionando niveles de producción cada vez más cercanos a los niveles pre-crisis, aunque con un ritmo menor de expansión al visto el año pasado, luego de la recuperación de la crisis internacional. Esto impactará de lleno en las ventas de productos laminados planos, barras, alambrones y productos intermedios. En cambio, mayor dinamismo podría verse en las exportaciones de tubos sin costura, si se mantiene elevado el precio del barril de petróleo

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