Más lento de lo pronosticado. Así avanza el proyecto Corredor, en el que trabajan las mineras canadienses Goldcorp y Teck y que surgió de la fusión de las fallidas iniciativas El Morro y Relincho.

Según informó recientemente Goldcorp, la empresa espera terminar los estudios de ingeniería iniciales durante el segundo trimestre de este año. Después de eso, se espera poner en marcha un programa de perforación geotécnica y de exploración.

Asimismo, comentaron que en junio comenzarían los análisis para la línea de base del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que el joint venture norteamericano requerirá ingresar a tramitación.

Al momento en que las compañías informaron la fusión de sus proyectos calcularon el inicio de la fase de prefactibilidad para comienzos de este año. Sin embargo ahora Goldcorp sostuvo que lo más probable es que den el puntapié a este proceso a partir de octubre.

La compañía también valoriza su participación del 50% en esta nueva compañía en u$s 870 M, esto luego de revisar a la baja las perspectivas del precio del oro y cobre al largo plazo y que es utilizado para hacer estos cálculos.

Esto representa una pérdida por deterioro del activo de u$s 200 M considerado la valorización de u$s 1.070 M que tenían de El Morro.

Los motivos de la fusión.

Ambos proyectos, emplazados en la Región de Atacama presentaban dificultades. Por un lado, en 2014 a El Morro al Corte Suprema le revocó su Resolución de Calificación Ambiental (RCA), al acoger un recurso de protección interpuesto por comunidades diaguitas. Relincho, en tanto, era una iniciativa largamente pospuesta y también enfrentaba algunas dificultades con representantes de pueblos indígenas.

Por eso, en agosto pasado, cuando comunicaron la alianza, las empresas dijeron que permitirá reactivar ambos proyectos, en mejores condiciones. Estiman que Corredor será el segundo mayor proyecto de cobre en desarrollo en América, sólo superado por Radomiro Tomic (RT), en base a las reservas probadas y probables.

Esta fusión supone una fuerte reducción en los requerimientos de capital: si ambas iniciativas sumaban una inversión de u$s 8.400 M, según lo proyectado en 2012 y 2013, la resultante costaría unos u$s 3.500 M para su primera etapa.

Además, se aumentará la vida útil a 32 años, con un potencial de expansión que se financiaría con los flujos de caja del proyecto.

La primera fase tendría una producción promedio de 190 mil toneladas de cobre y 315 mil onzas de oro anual durante los diez años iniciales.

El proyecto supone sinergias como un puerto, una planta desaladora y un tranque de relaves, lo que ayuda a bajar la inversión requerida.

Además, las firmas recalcaron que esto traerá mejores beneficios económicos a la región y dijeron que realizarán un amplio relacionamiento con las comunidades y pueblos indígenas para ayudar a guiar el desarrollo del proyecto.

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