En octubre del año pasado, la compañía minera canadiense Lundin Mining concretó la compra a Freeport-McMoRan de su participación en las minas Candelaria y Ojos del Salado, en la Tercera Región de Chile. La transacción consideró un pago de US$ 1.800 millones en efectivo, más una suma contingente de hasta US$ 200 millones, en función de los ingresos del cobre en el próximo quinquenio.

Hace unas semanas, el CEO de la firma, Paul Conibear, dijo que una de las grandes prioridades es concretar un programa de exploración, al que destinarán entre US$ 30 millones y US$ 40 millones este año para expandir sus recursos minerales. "En el futuro nos encantaría tener otros activos", comentó. Agregó que la prioridad es incrementar reservas, por lo que optimizarán el plan minero.

Según trascendió, la canadiense ya está gestionando la adquisición de dos yacimientos aledaños a Candelaria, todos ubicados en el distrito de Tierra Amarilla. Uno de ellos sería Mina Carola, que explota oro y cobre. Uno de los objetivos sería sacar el mayor provecho a la planta concentradora de Candelaria, lo que se cumpliría a cabalidad con esta compra, puesto que son yacimientos que presentan escasez de agua y no cuentan con puertos para sacar sus minerales.

Mina Candelaria, ubicada en la Región de Atacama, es considerada como el más grande de los yacimientos medianos por su nivel de producción de 168 mil toneladas anuales, la mitad del volumen de Chuquicamata. Tras la compra en 2014, Lundin Mining empezó un intenso proceso de exploración y, hasta hoy, la minera ha realizado ocho perforaciones con el fin de expandir las reservas del yacimiento antes mencionado, ya sea en oro o cobre.

También se encuentra explorando posibilidades de yacimientos en Los Rulos, en la Región de Coquimbo, señala en su informe de resultados. A fines de 2013 Lundin hizo un acuerdo con Southern Hemisphere Mining -que habría terminado en diciembre del año pasado- para analizar la zona.

El proyecto actual tiene una superficie de 2.200 hectáreas y está compuesto de distintas vetas de mineral, entre las que destaca Armandiño y Polvareda 2. En sus resultados destaca que está lista la exploración, incluida la apertura de vetas, el mapeo y la geofísica.

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