El Diario Financiero informó que, tras cuatro años de construcción, finalmente se inauguró la mina Caserones, iniciativa de cobre ubicada en la Región de Atacama y propiedad del consorcio japonés Lumina Copper, integrado por Pan Pacific Copper (77,37%) y Mitsui (22,63%).

La nueva operación tuvo un costo final que superó los 
US$ 4.200 millones, un incremento de 147% comparado con la estimación inicial de inversión de US$ 1.700 millones.

“Construir Caserones ha sido una obra única, épica y en algunos momentos monumental. Caserones ya dejó de ser un proyecto, para transformarse en una compañía, una empresa productiva. Hacer que permanezca rentable en el corto, mediano y largo plazo será tarea de toda su gente cada día” dijo durante la ceremonia el presidente ejecutivo de Lumina Copper, Nelson Pizarro.

El camino para convertir Regalito, como originalmente se llamó al proyecto, en Caserones, no fue fácil. Esto, porque se emplaza a más de 4.600 metros de altura y tiene una baja ley de mineral, de sólo 0,34%, menos de la mitad del promedio nacional.

Además, tuvo que afrontar cambios en las condiciones de mercado, así como conflictos laborales y con comunidades.

“Caserones fue una apuesta de alto riesgo, por la complejidad que reunía este yacimiento”, resumió el ejecutivo, que es uno de los candidatos a la presidencia ejecutiva de Codelco.

Entre los problemas que enfrentó la iniciativa estuvo el delegar la construcción a un tercero, lo que no trajo buenos resultados, por ejemplo, tuvieron cinco directores de proyecto y finalmente el propio Pizarro tuvo que intervenir.

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